Archivos mensuales: febrero 2015

Detección e identificación no son sinónimos

Detección e identificación son dos cosas totalmente distintas, que muchos utilizan de manera indistinta y algunos emplean de manera errónea.

 

Detección
¿Qué es detectar?. El diccionario de la Real Academia Española de la lengua define detección como “acción y efecto de detectar”, y detectar como “poner de manifiesto, por métodos físicos o químicos, lo que no puede ser observado directamente, descubrir”.
Así pues, hablando de detección de agentes químicos, detección sería “la acción y efecto de poner de manifiesto por métodos físicos o químicos la presencia de agentes químicos”. Necesitamos recurrir a métodos físicos o químicos porque nuestros sentidos no están lo suficientemente desarrollados y porque el olfato no se recomienda como método de detección de sustancias químicas tóxicas.

Los detectores se pueden clasificar en dos grandes categorías:

  • detectores puntuales y
  • detectores a distancia (standoff).

En el caso de los detectores puntuales la muestra en forma de gas o aerosol (en forma líquida o sólida, con la ayuda de accesorios) se introduce en el detector para comprobar, en ese punto, la presencia o no de agentes químicos. Dentro de esta categoría podemos además diferencias dos grandes grupos en función básicamente de la forma de empleo:

  • detectores puntuales temporales o portátiles, utilizados de manera discontinua para comprobar la presencia de contaminación en distintos puntos y/o zonas, y que se utilizan en muchos casos para buscar la presencia de agentes químicos (puntos calientes), y
  • detectores puntuales continuos o remotos, que operan de manera remota vía cable o vía radio, y que son utilizados en sistemas de control o de vigilancia perimetral, como sistemas de alerta temprana.

Los detectores a distancia (standoff) emplean técnicas que permiten detectar la presencia de agentes químicos a grandes distancias, permitiendo con ello una alerta todavía más temprana que la proporcionada por los detectores remotos, con la ventaja añadida de que las sustancias químicas detectadas no entran en contacto con el detector ni tampoco con el usuario. Estos detectores emplean técnicas espectrales tales como la espectrofotometría infrarroja de transformada de Fourier (FTIR), o sistemas de láser tales como FLIR (Forward Looking InfraRed) y LIDAR (LIght Detection And Ranging).

En una situación real los detectores químicos y los síntomas reconocidos pueden dar una primera indicación del posible uso y de la naturaleza del agente químico detectado.
En este proceso de detección podemos distinguir diferentes niveles de conocimiento o información crecientes, dependientes de la información suministrada por el detector o detectores. ¿Cuántos niveles de detección hay?. No hay unanimidad al respecto. Algunas fuentes hablan de cuatro niveles (indicativo, presunto, definitivo y probatorio) que a veces se reducen a tres (indicativo, presunto y definitivo), pero en este documento se propone igual que se ha venido haciendo desde hace muchos años 1, 2, 3 el establecimiento de tan solo dos niveles. Estos dos niveles de detección serían:

  • detección provisional
  • detección confirmada

La detección provisional es la obtenida mediante la respuesta de un detector en combinación o no con la información sobre sus efectos.

La detección confirmada es la conseguida mediante el empleo de dos detectores con tecnologías diferentes para de este modo minimizar los posibles falsos positivos. Dos tecnologías diferentes sin la adecuada selectividad (o dos detectores de diferentes fabricantes con la misma tecnología) no minimizan los errores (falsos positivos) tan sólo confirman que se ha detectado algo. De modo que “confirmar la detección” (detectores sin selectividad o con la misma tecnología) no es lo mismo que “detección confirmada” (dos detectores con la adecuada selectividad); en el primer caso se confirma que se ha detectado “algo”, y en el segundo, que se ha detectado muy probablemente lo que los detectores indican.

En cualquier caso, con cualquiera de los niveles de detección, la señal de alarma del detector debe implicar el inmediato empleo de los medios de protección (especialmente la rápida colocación de la máscara NBQ).

 

Identificación
Por otra parte, el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, define identificación como “acción y efecto de identificar” e identificar como “reconocer si una persona o cosa es la misma que se supone o busca”. Para la identificación química se requieren técnicas analíticas que proporcionen información estructural de la sustancia química en cuestión.

La identificación de agentes químicos de guerra es un proceso laborioso y difícil que requiere el cumplimiento de ciertos requisitos. A nivel militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y a nivel civil, la Convención para la Prohibición de Armas Químicas (CAQ), han establecido criterios rigurosos para la identificación de agentes químicos de guerra.

Dado que estamos tratando fundamentalmente el tema de detección e identificación de agentes químicos de guerra, mencionaremos aquí los criterios de identificación establecidos por el subgrupo SIBCRA (Sampling and Identification of Biological and Chemical Agent) perteneciente al Joint CBRN Defence Capability Development Group (JCBRNDCDG) de la OTAN.4

Para los agentes químicos de guerra, y también para toxinas y para agentes biológicos de guerra, se han establecido tres niveles de identificación, claramente definidos, en función de la información obtenida4:

  • Identificación provisional
  • Identificación confirmada
  • Identificación inequívoca

Para la identificación ya hemos indicado que se requieren técnicas que proporcionen información estructural. Las más utilizadas son las técnicas cromatográficas, tanto cromatografía de gases (GC), como cromatografía de líquidos (LC ó HPLC), con detectores especiales, como por ejemplo, de emisión atómica (AED), fotometría de llama para azufre, fósforo, arsénico y nitrógeno (FPD), espectrometría de masas del tipo que sea (sector magnético o/y eléctrico, cuadrupolar, trampa iónica, tiempo de vuelo, etc.), con ionización dura (impacto electrónico) o con ionización blanda (ionización química),así como la espectrofotometría infrarroja (normalmente, con transformada de Fourier) y la espectroscopia Raman (RS). A estas habría que añadir la resonancia magnética nuclear, tanto protónica como de carbono y de fósforo, así como los índices de retención cromatográficos.

Con equipos portátiles que permiten obtener el espectro de masas, o el espectro infrarrojo o/y el espectro Raman se puede conseguir el nivel de identificación confirmada para los agentes químicos.

Para conseguir la identificación confirmada de agentes químicos no se necesita un Vehículo de Reconocimiento de Áreas Contaminadas (VRAC), ni un laboratorio analítico desplegable NBQ. El nivel de identificación inequívoca no puede alcanzarse en un laboratorio analítico desplegable NBQ, tal y como se reconoce en el propio STANAG 4632 “Deployable NBC analytical laboratory“, “el objetivo de un laboratorio analítico desplegable NBQ es proporcionar al Mando la capacidad de toma de muestras, análisis e identificación confirmada de agentes radiológicos, biológicos y químicos, a fin de poder realizar una rápida evaluación del peligro y confirmar la presencia, tipo y consecuencias de la contaminación de una zona supuesta o realmente contaminada”.5

La identificación inequívoca (en OTAN y en la CAQ) pasa por una adecuada toma de muestras, con una estricta cadena de custodia y un análisis químico documentado e irrefutable. Aún así, sólo quedaría probada la presencia inequívoca de una sustancia química en la muestra, pero no (al menos no siempre), el origen de la misma o quién la ha utilizado. Este proceso es aplicable tanto a las muestras medioambientales como a las muestras biomédicas.

 

Bibliografía

  1. To be or not to be: the need to be sure in chemical detection“, Juan Domingo y René Pita, NBC International, Spring 2006, pp. 61-63.
  2. “Detección de agentes químicos de guerra”, René Pita y Juan Domingo, Revista Ejército, Año 2007, número 790, páginas 59-63.
  3. What you looking at…!?“, Juan Domingo y René Pita, CBRNe WORLD Summer 2009, Vol. 4, Issue 2, pp. 36-38.
  4. STANAG 4359 “NATO handbook for sampling and identification of biological and chemical agents (SIBCA) AEP-10“, en “Preparation and identification of biological,chemical and mid-spectrum agentes-A general survey for the revised NATO AC/225 (LG/7) AEP-10“, J.R. Hancock and D.C. Dragon, http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&ved=0CCEQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.dtic.mil%2Fcgi-bin%2FGetTRDoc%3FAD%3DADA443173&ei=yk3nVMTZLYOsUb-4gIAF&usg=AFQjCNFELbSn8av2rVfksg_TJZmSw5Z6Dg.
  5. Analyse this! “, Juan Domingo y René Pita, CBRNe WORLD , Winter 2008, pp. 38-39.